Una policía que cuida de la gente: cómo llegamos a la “doctrina Chocobar”

por @Unapibadeflores

Toda muerte en donde intervienen fuerzas represivas es política. Porque toda política de seguridad es una decisión de gobierno sobre a quién hacer recaer la violencia legal del estado. Lxs mismxs que afirman la conducción política de las fuerzas cuando éstas atrapan narcos —y la festejan como “logros de gestión”— ahora nos explican que la llamada “doctrina Chocobar” (gesto presidencial con efectos reales discursivos y no discursivos) no tiene nada que ver con la masacre de San Miguel del Monte. Acumular contradicciones en el (des) gobierno del poder público —más allá de la demagogia punitiva en pos de la acumulación electoral— pagando el precio con vidas humanas y sufrimientos colectivos forma parte de la actual indigencia política: el paisaje triste y desolado del derecho de las bestias.

Existen poco debates en el campo popular sobre las fuerzas de seguridad que queremos, sobre su rol, propuestas, perspectivas: ¿qué hacer con una estructura fuertemente corrompida que habilita una estructura delictiva, una caja de recaudación, para cada oportunidad de negocios, es decir, para cada tipo penal del proveedor legislativo, el código penal? Y es algo que nos debemos si queremos-al menos-detener la avanzada conservadora que no solo es política sino de un sector de la sociedad.

Llegar a la “doctrina Chocobar” significó para el gobierno emprender un camino centrado en la premisa de reforzar la palabra de las fuerzas de seguridad contra el estado de derecho. Breve repaso: 1) represión a la murga del bajo flores donde había niñxs y fueron lesionados: “en realidad fue un enfrentamiento por impedimento de allanamiento”; 2) represión a un comedor de Lanús donde había niñxs: “en realidad estaban haciendo un control policial y la policía estaba persiguiendo un delincuente”;  3) tortura a pibxs de la villa 21-24 con prefectos condenados:  la ministra de seguridad dice que le cree a la prefectura y desprestigia a las organizaciones sociales; 4) desaparición forzada y posterior muerte de Santiago Maldonado: se usa el aparato de estado para desprestigiar y espiar a la familia Maldonado: “no voy a tirar un gendarme por la ventana”, afirma Bullrich; 5) la muerte de Facundo en Tucumán un nene de 11 años: la misma ministra diciendo que el nene había disparado. Las pericias confirmaron que no.

Con mayor o menor repercusión mediática lo que hizo siempre el gobierno fue sembrar la duda sobre las víctimas, defender la versión oficial de las fuerzas, poner en duda a sus familias y arremeter contra cualquier tipo de organización en las que las victimas participaran. La seguridad como bandera contra “el terrorismo”, “la corrupción”, “la seguridad ciudadana”.  El feminismo tiene mucha experiencia sobre éstos combates. Los medios, la sociedad, el poder político y judicial  se vuelven catadores de víctimas. Siempre sobre ellas las preguntas, el urgar sobre sus vidas. El mirar si salían mucho o no. Catar victimas significa que están dispuestxs a medir cuanto se lo merecía.

El gobierno prometió lucha contra las “mafias” y concentró la variable corrupción en la persona Cristina y “el gobierno k”. La seguridad ciudadana se volvió una excusa para la producción de chivos expiatorios, enemigos internos, lo que queda en la retina de la gente son las muertes de jóvenes estigmatizados por el discurso del poder ejecutivo no solo para avalar a las fuerzas de seguridad si no para regalar a la ciudadanía sufrimientos concretos, castigos ya, justicia delivery y traer de vuelta el “algo habrán hecho”.

En todos los casos la estrategia es la misma: atacar a la víctima en sus hábitos, contextos sociales, ideologías políticas, etc. Chocobar llega como un héroe a La Rosada, a pesar de que la causa estaba en investigación, a pesar de que mató a un pibe por la espalda. Lo recibe el presidente, no conforme con la sonrisa de la ministra, redoblar la apuesta, la viralización, esparcir el odio. Significó también Rafael Nahuel muerto por la espalda a manos de prefectura. Misma metodología. Mismo resultado: prefecto con prisión preventiva comprobado que disparó por la espalda.

¿Qué tiene que ver una masacre policial a pibxs de 13 o 14 años con la doctrina Chocobar? El aval político. Una policía verticalista que entiende que cualquier cosa que diga se les va a creer desde los más altos mandos del Leviatán Azul. ¿Y qué “falló” en San Miguel del Monte para los justificadores de muertes a manos del gatillo fácil?

Que se trata de “buenas víctimas”, buena gente, es decir, apolíticos, no militantes, sin actividad gremial, sin compromiso con movimientos sociales entonces ahora sí es una trama policial.

Entonces, ahora sí, la policía actuó mal.

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6 de junio de 2019, Ciudad Autónoma de Buenos Aires

2 comentarios en “Una policía que cuida de la gente: cómo llegamos a la “doctrina Chocobar”

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